En el marco de la celebración del Día del Investigador Científico, la Dirección de Investigación del CEMIC, realizó una jornada con investigadores y profesionales de la institución en un espacio de reflexión y desarrollo de la investigación.
En el comienzo de la jornada del prestigioso centro universitario la apertura estuvo a cargo del Dr. Carlos Díaz, quien abrió la jornada con una reflexión profunda sobre el presente y el futuro de la investigación en salud. Lejos de limitarse a una conmemoración simbólica, Díaz planteó la necesidad de repensar el rol de la investigación en una sociedad atravesada por cambios constantes. “Hoy no es el acceso a la información el principal problema”, señaló, sino la capacidad de generar conocimiento relevante en un contexto de transformaciones sociales, culturales y económicas.
En ese escenario, advirtió sobre una dificultad creciente: el financiamiento. La competencia por recursos es cada vez mayor y la investigación —clave para el desarrollo— enfrenta restricciones que ponen en tensión su continuidad. A esto se suma otro fenómeno contemporáneo: la convivencia entre información y desinformación, que vuelve más complejo posicionar al conocimiento científico como un eje central en la toma de decisiones.
Investigar como responsabilidad
Para Díaz, investigar no es solo producir conocimiento, sino sostener una práctica profesional crítica y responsable. “Es cuestionarse, validar y traducir ese conocimiento en mejoras concretas”, explicó. En ese sentido, destacó el modelo institucional del CEMIC, basado en la integración de tres pilares inseparables: asistencia, docencia e investigación. Esta concepción implica que investigar no es una opción, sino una condición necesaria para garantizar calidad, innovación y formación de profesionales.
Sin embargo, advirtió que integrar la investigación a la práctica diaria no ocurre de manera espontánea. Requiere estructura, gestión y prioridades claras. “Hoy la investigación es, más que nunca, colaborativa. Ninguna institución puede avanzar en soledad”, afirmó.
Cuatro ejes estratégicos
Durante su exposición, el Dr. Díaz delineó los principales lineamientos para fortalecer la investigación dentro de la institución:
- Profesionalización de la gestión: avanzar hacia procesos definidos, con respaldo institucional y métricas claras, superando modelos más informales o dependientes de iniciativas individuales.
- Definición de prioridades: “no todo puede ser prioritario”, subrayó. La institución debe identificar áreas estratégicas donde concentrar esfuerzos e impacto.
- Formación de recursos humanos: fomentar vocaciones científicas en jóvenes profesionales y estudiantes, en articulación con el Instituto Universitario CEMIC.
- Vinculación con el entorno: fortalecer la colaboración con otras instituciones, empresas, financiadores y la sociedad en general.
El objetivo final: generar impacto
Más allá de la gestión y las estrategias, Díaz remarcó que el verdadero sentido de la investigación es el impacto: en la comprensión de la salud y la enfermedad, en la atención de los pacientes y en la formación de nuevas generaciones. La jornada, sostuvo, busca justamente eso: renovar el compromiso con una ciencia que contribuya a la sociedad y enriquezca la cultura.
DR. Gonzalo Recondo, jefe de Oncología del Departamento de Medicina del CEMIC, es profesor asociado de Medicina e Investigador Principal de la Unidad Académica del Instituto Universitario: “La investigación más importante es cómo aplicar los avances a nuestros pacientes”
Una mirada desde la oncología
En el mismo evento, el jefe de Oncología del CEMIC, Dr. Gonzalo Recondo, aportó su visión desde la práctica clínica y la investigación aplicada. Recondo distinguió entre distintos tipos de investigación: la básica, orientada a descubrir los fundamentos de las enfermedades, y la clínica, enfocada en trasladar esos hallazgos a los pacientes. “Los que hacen investigación básica son casi héroes”, sostuvo, al destacar la complejidad de trabajar en ese campo en el contexto actual.
La brecha con los países desarrollados
El especialista señaló que los grandes centros internacionales avanzan a una velocidad muy superior. “Están diez años adelante y a un ritmo diez veces más rápido”, explicó. Frente a esta realidad, el desafío local es mantenerse actualizado y, sobre todo, adaptar los avances al contexto argentino. “La investigación más importante es cómo aplicarla a nuestro país y a nuestros pacientes”, remarcó.

Formación en el exterior y regreso al país
El Dr. Recondo relató su experiencia de formación en Europa y Estados Unidos, y su posterior regreso a la Argentina. A diferencia de otros profesionales, su reinserción fue más gradual porque ya conocía el sistema local. Sin embargo, reconoció que muchos investigadores enfrentan grandes dificultades al volver, especialmente cuando no tienen experiencia previa en el país.
Un cambio de paradigma en oncología
En relación a los avances en cáncer, destacó una transformación profunda en los últimos años. Según explicó, la quimioterapia tradicional podría ser progresivamente reemplazada por terapias más específicas, como los inmunoconjugados, que actúan de manera dirigida sobre las células tumorales. También mencionó el crecimiento de la inmunoterapia y de los tratamientos personalizados basados en alteraciones moleculares específicas. “El crecimiento ha sido exponencial en este siglo”, afirmó.
El desafío de los costos
Sin embargo, este avance científico trae consigo un problema crítico: el costo de los tratamientos. Recondo ejemplificó con nuevas terapias cuyo valor puede alcanzar cifras extremadamente altas mensuales, lo que tensiona los sistemas de salud. “El sistema ya está en crisis, y cada vez mayor proporción del gasto médico se destina a la industria farmacéutica”, advirtió. Aun así, planteó una prioridad clara: “Primero hay que ver cómo curar, después cómo pagar”.
Financiamiento en crisis
El panorama de la investigación en Argentina, según el especialista, es complejo. La financiación estatal ha disminuido, al igual que algunos programas específicos en oncología. Por su parte, el sector privado ofrece recursos limitados frente a los altos costos actuales. En ese contexto, Recondo no dudó en calificar a los investigadores como “héroes”, por su capacidad de sostener proyectos con recursos escasos.
Vocación y talento
A pesar de las dificultades, destacó la existencia de profesionales altamente capacitados y comprometidos. “La verdad es que hay gente brillante”, concluyó, dejando un mensaje de reconocimiento y, al mismo tiempo, de esperanza para el futuro de la investigación científica en el país.